El litoral de la Comarca de Cartagena ha estado jalonado, desde el siglo XVIII, por baterías militares que controlaban los accesos y defendían a la ciudad de los ataques desde la costa.
El avance de la artillería naval, con disparos cada vez más profundos y potentes, hizo que este despliegue de baterías, fuera cada vez mayor.
A las primeras baterías de costa, circunscritas al ámbito de lo que era la bocana del puerto, se fueron añadiendo otras, cada vez más alejadas, desde las que mantener a la plaza fuera del alcance del fuego enemigo.
Todas ellas se encuentran en parajes dominantes, desde los que se contemplan bellos paisajes.
También hay que destacar la singularidad de las edificaciones, como elementos característicos de la arquitectura militar de otras épocas.